Esta vez voy a compartirte la razón por la que no deberías de visitarnos
…O al menos deberías de pensártelo, después de leer esto.
Juan Ramón fue el cura de Orba durante treinta y pico años
No era, digamos, un cura al uso.
Le gustaba salir a tomar un café-licor, o los que pidiera el cuerpo.
En fiestas, también le veías mover el esqueleto.
Tenía un sentido del humor acojonante.
En fin, le gustaba la vida.
Todo el mundo lo quería.
Menos aquellos, que le recordaban todo lo anterior, a diario.
Los alegres de turno.
Juanra, era único hasta en el deporte
Era del Atlético de Madrid
En mi pueblo, eran cuatro los devotos de este equipo.
Yo no entiendo de fútbol, pero ese dato potencia la idea de fé.
Rubén, no te despistes…
La cuestión es que cuando ganaba su equipo.
Tocaba las campanas como si hubiera un eclipse entre la Virgen del Rocío y la Macarena.
Cuando empezamos en Mardenit, Juanra ya no estaba de cura.
Justo después de ese primer verano, recibimos a un huésped estadounidense,
Geoffrey.
Y se quejó de las campanas.
De las campanas del campanario.
Geoffrey afectado por las campanas,
Nos puso una opinión turbia por internet.
Turbia, porque todo lo bonito lo remataba con un:
Ideal for the deaf or keen campanologist.
Ideal para sordos o amantes de las campanas.
Lo sé…
Sí, sí…
¡Sí!…es una putada.
Son cosas que no podemos cambiar, ni me gustaría.
Todo eso va en el pack de lo rural.
No todo es olor a leña, y prados con amapolas.
También llueve para que todo esté verde.
El ki-kiriii-kiiiii despertino
Para recordarte que el desayuno va con revuelto
La pólvora que anuncia fiesta
Y La banda de música, porque no hay vuelta atrás…
¿Y quién sabe qué pasará hoy?
Estás en el corazón de La Marina Alta
Por mi parte, continuaré tocando las campanas porque me estoy quedando medio sordo.
Si así y todo quieres ir al pueblo.
Venir a mi pueblo…
ya te he avisado de los peligros, a los que estás expuesto,
en la jungla Rural i Modern,
Mardenit.
Si tu también compartes esto que digo, igual te mola saber si hay fechas disponibles

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