Una clienta me dice que me dedique a otra cosa

Hijo de panadero que no sabe hacer pan.

Peón de albañilería durante la burbuja.

Agricultor en todas sus ramas, hasta en las raíces.

Pinche de cocina, y barra nocturna.

Instalador de aires acondicionados.

Paseador de perros.

De mozo a jefe de almacén en 6 meses. 

Profesor de catalán en Madrid,
(para futuros funcionarios convertidos al catalán.)

Diseñador de espacios expositivos y montaje de exposiciones. 

Embajador de blablacar desde 2011. 

…y de 2017 hasta hoy,
Hombre orquesta en este campo base que es Mardenit.

Y ahora que parece que iba por buen camino, 

Me dicen que podría ser profe de historia. 

¡Toma ya! 

Todo empieza porque hay un restaurante que incluyo en una experiencia, que se llama como una montaña.

Te cuento:

La provincia de Alicante por ser tan montañosa, historicamente albergó gran parte de los moriscos del Reino de Valencia.

Pero hace apenas 4 siglos, 

dieciséis generaciones atrás, 

pasó algo gordo aquí al lado.

El imperio español estaba fatal, 

…y con la poca testosterona que le quedaba esparcida con los famosos tercios, decidieron dar un golpe de autoridad 

decretando la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia.

Y se montó la gorda, 

cómo te podrás imaginar.

Los moriscos llevaban ocho siglos por aquí

4 de los cuales, bajo mandato crsitiano.

Básicamente era su tierra, 

y ellos mano de obra barata para los otros.

Pero en aquella época no había broncas por las banderas,
ni por las lenguas. 

Entonces era la religión lo que movia al pueblo.

Cuando en 1609 se decreta la expulsión definitiva (a no ser que se conviertan al cristianismo), se levantan dos grandes frentes:

Uno en la Muela de Cortes, y el otro aquí en la Vall de Laguar.

¿Te imaginas si te digo que a dia de hoy viven 800 hab. y durante aquella corta insurrección se amotinaron más de 17 mil moriscos a defender lo que era su tierra y su patria?

De todo el reino vinieron aqui.

Y todo fue, según cuenta la leyenda,
porque tenia que venir a salvarles un caballo verde. 

Ese caballo lo veían en la forma de la montaña,
y allí fue donde decidieron dejarse la piel.

Duró poquito, y los que no mataron los tercios, se rindieron saliendo por el puerto de Denia hacia Orán.

Les habían dejado cerrados sin agua, ni alimentos en lo alto de la roca.

Cuando paseas por esa zona, ya no hay rastros del castillo morisco en lo alto.

Tan solo las rocas que dejaban caer contra los cristianos.

Era su último aliento.

¿Te imaginas revivir este tipo de cosas? 

Esas historias pasan cuando nos visitas, 

Porque hay lugares inexplorados con mucha magia
Esperando para  compartirlos contigo.

Tengo una experiencia que se llama Delicat e incluye comida al restaurante protagonista, y más cosas.   

Si te mola este rollo, y quieres empezar a ver disponibilidad…

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