Águilas sin techo


 Christopher fue el primero en sacarse el carnet de coche. 

Con la alegría de los tiempos a Ximo se le ocurrió contarnos que le habían regalado una tienda de campaña guapísima

Para el cóctel perfecto tan solo faltaban Fran y un servidor, con el fin de semana por delante. 

En cuestión de media hora ya habíamos recogido todo y estábamos en la carretera con rumbo desconocido. 

Irnos un poco lejos pero no tan lejos 

Paramos por un pueblo que se llama Enguera.

Por las horas decidimos ir a una tienda a por mandanga

Continuamos la carretera en dirección desconocida. 

Casi media hora de montaña, pinos, curvas… 
Y nada más.
 
Ni una luz.
 
Nada es nada.
 
Por fin sentíamos que estábamos cerca del destino. 
¡Tira por ahí! _le dije a Christopher, 

Había un cartel que media hora después seguramente estaría en el suelo, decía: zona de acampada.

Llegamos, y nada es nada. 

Ni una alma.

Un aparente refugio donde hacer fuego

Felices y contentos a pesar de los pesares.

Descargamos bártulos.

Ximo abrió la bolsa donde estaba la tienda.

Sacamos y extendimos aquello…

Buahhh….

Ximo!!


Eres un crack!!
 
De allí apareció tan solo una gran tela como un pañuelo, y éramos nosotros los que nos teníamos que comer los mocos.


Pluffff!!


La tienda había llegado parcialmente


Pues si el ser humano había sobrevivido miles de años sin techo, una noche más tampoco sería nada. 

De hecho no fue nada, y continuamos siendo felices y comiendo perdices.

Al levantarnos, caminamos también sin rumbo,

Vimos entre el bosque pajarracos.

Seguramente serían águilas.
 
En áquel momento, nos daba todo igual, si eran o no eran.

Nosotros, seguramente lo fuimos sin saberlo.


Los casa-planistas 

Ayer estaba leyendo, y me encontré con una idea.

Dirás que menuda tontería

Tonterías pocas

Porque llegados a un momento y con unas responsabilidades y quehaceres, las personas nos instalamos en una rutina 


Atiende:


 Cambiamos porque queremos, y ahora te lo explicará Bryan. 

Bryan, el autor del libro, recomendaba a un año vista reservar y pagar tus vacaciones, así no encontrarás excusas por el camino para procrastinar hasta el infinito.

Porque cuando vives con tu pareja, y a veces con hijos, irte de vacaciones a solas parece que «cuesta un huevo»

y autor no hablaba de pasta.  

Hablaba de ganas.

Nada de excusas

Si crees que es por pasta o tiempo, no puedo ayudarte.

Si eres de los que le gusta exprimir la vida puedes mirar aqui, por disponibilidad y precio 

Si realmente el problema es la pasta, de verdad no hace falta que vengas a Mardenit para ser feliz, salir a dar un paseo por el monte con un bocadillo es fabuloso, simplemente cambiar dinamicas te ayudará

En cualquier caso, no caigas en la trampa de la rutina

Igual te suena:

La mayoría de la gente muere a los 40 y la entierran a los 80

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